¡Qué semana!

De las últimas cuatro noches, tres he dormido fuera de la casa, estudiando para exámenes, cértamenes y preparando entregas. En resumen: estoy horriblemente cansada y aún no termina el sacrificio, todavía falta que me mate un poquito más, así que les pido me envíen sus buenas vibras.
Ayer fue la Licenciatura de mi hermano y no pude ir; tal vez él ni se imagine que eso sí me da pena, pero no podía viajar si tenía hoy certamen en la mañana. Para peor me fue mal, la calculadora tomó vida y se puso a reclamar todo el certamen que no tenía memoria. No quería resolver un simple sistema de ecuaciones (pero no para hacerlo a mano) porque según ella tenía memoria insuficiente. Con el primer mensaje comenzó mi sufrimiento, en mitad del certamen borrando programas, torpedos y ella seguía reclamando; todo eso me desconcentró, me quitó tiempo y me fue mal. Ahora estoy peleada con mi HP, no quiero verla en un par de días, quiero que me pida disculpas. Lástima que no puede, sólo está programada para reclamar, no para pedir perdón.
Después del certamen tomé la micro y había un olor asqueroso en ella, a vómito... ese olor me mata, me revuelve el estómago y de repente miré bajo mis pies y me di cuenta que el vómito (probablemente de un niño que iba sentado más atrás) estaba ahí ya, había recorrido toda la micro... Ahhhh! tuve que arrancar a los asientos del frente y esconder mi nariz en mi chaleco. Fue francamente una tortura el viaje a la casa. Después cuando al fin me bajé de la micro, me extrañaba que ésta se quedara en mi paradero y me di cuenta que quedó en pana, justo en mi paradero! o sea, por mi culpa, porque yo la hice parar ahí, me sentía responsable y me daba pena la pobre gente que estaba arriba, soportando aún el olor. Ojalá haya logrado partir luego.
Por suerte mi tarde se arregló y hasta comí asado. Gracias por la invitación. Esto me demuestra que Dios siempre nos compensa para que nuestra vida no sea una total tragedia, lo malo es que, por lo general, olvidamos estas cosas luego y quedan en nuestra memoria sólo los malos momentos. Trataré de hacer el ejercicio de fijarme siempre cuál fue la medida compensatoria cuando me pase algo malo y veré si es cierto que siempre existe.

Después les cuento cómo me fue en mi investigación. Que tengan un buen Domingo.

Comentarios

Cristian dijo…
Una vez una guagua me vomitó la ropa. TODA. La ropa. Arriba de una micro y no me alcancé a correr. Siete años más tarde, aquí estoy, a las dos y media de la mañana, tratando de que las colas vehiculares no lleguen a 20 autos por ciclo. Por nada. Un beso.

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